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09 junio 2016

Apuntes históricos del Festival del Maíz de San Cristóbal.

La Semana del Maíz surge de un conversatorio sobre las culturas indígenas en el colegio Distrital Juana Escobar. Se comienza a realizar en el año 1.997 como una forma de conocer y rescatar las huellas ancestrales que ha dejado la cultura del maíz en América; el evento, entonces, surge por iniciativa del colegio mencionado y de la organización Siglo XXI. 

El festival propicia el encuentro de varias familias alrededor de la cocina y preparación de alimentos a base del maís, de tal manera que se alterna con una muestra artística que acompaña a este alimento milenario: danza, teatro, música, narración oral y juegos tradicionales. 

La Semana Cultural del Maíz tradicionalmente se ha realizado en el barrio San Rafael, pero con el tiempo se han integrado otros barrios, como Juan Rey, La Belleza, Libertadores, Nueva Delhi, Londres, Guacamayas y Altamira. El evento tiene un impacto aproximado de 350 a 400 personas.  

Origen y objetivos

Envuelta en una inmensidad de pieles y tendones, la mazorca se figura como un surco enorme sobre la tierra. Un hombre de manos callosas la toma delicadamente con sus dedos y uñas, comienza por realizar un círculo cerca del tallo, para luego arrancar las hojas, los ameros, que seguramente serán el alimento de algún animal, pues "el maíz es muy agradecido". Luego de raspar grano por grano, un líquido lechoso escurre entre las manos hasta caer en la tierra como gesto de fecundación. El maíz, después de ser arrancado, es triturado entre dos piedras; luego será envuelto y cocido, constituyéndose así en un alimento que se conservará intacto durante varios dias.

El maíz es una figura tutelar de América, alrededor del cual se crean y configuran mitos y ritos; se ha configurado en un elemento de identidad, pues ha logrado articular diversas manifestaciones culturales. De paso, ha dado un talante clave para renovar el pensamiento ancestral, permitiendo una transmisión en las actuales generaciones, tanto rurales como urbanas. A la sombra del maíz crecieron y murieron nuestros abuelos, se fundaron pueblos y ciudadaes, se establecieron y establecen fiestas que giran en torno a los productos que brinda: masato de maíz, arepa de mazorca, envueltos, chicha, mazamorras, etc. 

Así, en este juego circular que es la cultura, cada momento es continuidad, cada acto vuelve a repetirse, cada uno es más cantado o tarareado; cada petición o cada súplica es nuevamente recordada: "madre/ ten piedad de nosotros/ no nos envíes el fruto amargo demasiado pronto/ mucho tememos no tener carne suficiente/ no permitas que se marche la cosecha para tener algo en invierno"*. 

La Semana del Maíz realizada en la Localidad de San Cristóbal, llega cada año como un momento especial de la vida, que hace brillar los ojos de Jorge Ramirez al recordar el origen de este evento.  Nos cuenta él que: 

La idea de realizar un evento como la Semana del Maíz, nace en el año 1.990, a raíz de un conversatorio y encuentro con comunidades indígenas. Esto se dio, a su vez, en el marco del Encuentro Nacional de la ONIC. La participación de este sector de la localidad en el encuentro estuvo, al tiempo, organizada por la biblioteca comunitaria del barrio San Rafael y la Asociación Siglo XXI. Hubo unos conversatorios que se realizaron en la escuela Juana Escobar y en ellos se hablaron, entre otras cosas, de etnografía, costumbres indígenas y la necesidad de hacer un tipo de trabajo cultural que recuperara las costumbres alrededor de los productos a base de maíz. Se analizaron posibilidades con las danzas, audiovisuales y otras expresiones artísticas. Finalmente, luego de un trasegar continuo, se decidió que se podría realizar un evento alrededor de la comida típica; evento que quedó bautizado como la Semana Cultural del Maíz, en el año1.997.

Preparaciones de la Semana del Maíz. Años, 90.

El interés nuestro con la Semana del Maíz se consolida al realizar una muestra en el barrio San Rafael, que rescate las propiedades que tiene el maíz y los productos de la cultura gastronómica de las comunidades locales. Mostrar todas las posibilidades nutricionales que tiene el maíz y además de eso ubicar un poco a la comunidad sobre sus huellas ancestrales, partiendo del hecho de que el maíz es la base alimentaria de América. 

La idea es que alrededor del evento se pueda reunir a los artistas locales en áreas como música, danza, teatro y crear un espacio de intercambio entre personas de muchos barrios. Ello permite generar comportamientos solidarios, dinamizar procesos de organización alrededor de la elaboración de productos del maíz y facilita la comunicación entre vecinos. Además, se genera una actitud de confianza cuando empiezan a elaborar los productos, es decir, que eso facilita, por ejemplo, la recuperación de valores, el calor humano, la felicidad de la conversación y el compartir alrededor de un producto tan sencillo como lo es el maíz, sin perder de vista la importancia que tiene como elemento nutricional. 

Mito y cronología del evento 

Con la creencia de que el maíz se encuentra animado por un alma, al igual  que los seres humanos, los indígeneas de América llegaron a generar grandes personificaciones alrededor de este cereal. La madre del maíz era la encargada de preservar la permanencia de la cosecha del grano, a ella, mes tras mes, año tras año, las comunidades indígenas dedicaban una fiesta en la cual se velaba por varias noches a ciertas cantidades de maíz. Estas eran amarradas con las mejores mantas, lo cual garantizaba la permanencia de la cosecha. En otro pueblos de nuestra América, la madre del maíz era representada por una muñeca hecha con cañas y hojas de maíz, la cual era vestida con atavíos femeninos, otorgándosele el papel, como madre, de reproducir, año tras año, el cereal. Así como la memoria sigue la huella de la fiesta y ritos ancestrales, la palabra busca darle forma al recuerdo; recuerdos que tienen que remitirse a una realidad más próxima, pero no por ello menos intensa. Don Jorge habla de la cronología de la Semana Cultural del Maíz:

Durante los primeros 5 años, el evento ha sido liderado por jóvenes, pues la Asociación Juvenil y la escuela Juana Escobar se hicieron responsables durante el primer y el segundo año. En principio, el evento fue financiado por nosotros mismos, por los organizadores; los recursos, pues, fueron obtenidos por un interés altruista de hacer alguna actividad que sensibilizara a la comunidad. 

En el primer año no se hicieron tantos productos como ahora se hace; se hicieron pocos porque los recursos humanos son limitados. Se arrancaba con la poca experiencia que había y por eso mismo no se sabía muy bien en qué cosas invertir. En todo caso se prepararon comidas típicas como envueltos, masato, chicha y crispetas. El primer año se hizo en el barrio, no se convocó a gente de otros barrios y la cobertura alzanzó unas 50 o 60 personas. 

En el segundo año nos dimos cuenta que el evento realmente valía la pena. En esta segunda oportunidad participaron delegados de comunidades indígenas, quienes compartieron sus conocimientos sobre cultivos y trabajos alrededor de los productos del maíz. Para el segundo año se hizo nuevamente en la escuela Juana Escobar, pero esta vez, con un aforo de más de 100 personas. Se acompañó con aires musicales de la región cundiboyacense, antioquia y otras zonas de la región andina. 

Portada del Recetario. 2007.
 El tercer año se presentó la posibilidad de que el evento fuera apoyada económicamente por la Alcaldía Local. En principio el Consejo Local de Cultura acogió esta idea, pues se percibía que era un evento que congregaba a la comunidad. Gracias a las gestiones que se realizaron con las entidades locales, se compraron insumos en Abastos. Eso permitió invitar a otros barrios como Juan Rey y Londres. 

Para el tercer año (1999) el impactó creció. Se hicieron más productos y la gente también empezó a vender algunos. Además, se dio paso al truque, una idea que desde el principio se quería impulsar. En todo caso, los precios son muy módicos, pero útiles para recuperar algunas inversiones. 

El cuarto año (2002), el evento siguió creciendo, pues hubo mayor participación y mayores recursos. Se logró comprar mazorca, diferentes tipos de maíz, se trajeron cantantes y se invitó a diez barrios; de modo que de dos pasamos a diez barrios. A los barrios se les propuso que hicieran su semana cultural del maíz, respetando la decisión de cada uno, según su parecer o necesidad; de esta forma se les entregó una carga de mazorca, medio bulto de maíz peto y otros insumos como: queso, miel, panela. Esto se hizo para generar autonamías alimentarias. 

En otras palabras, Don Jorge relata que el alcance del evento ha ido en aumento ya que "el impacto que ha tenido este evento ha sido bueno, pues cada vez cubre una mayor parte de la localidad. Barrios como Libertadores, Juan Rey, Ciudad de Londres, San Blas, San Rafael, ñas Guacamayas, Altamira y San Cristóbal. Por lo general, en cada barrio hay líderes que reconocen la importancia del evento. Con el tiempo hemos dado en llamar "Bazar cultural" al momento en que todos los barrios nos encontramos. La semana cultural cobra una magnitud mayor un día, y ese día es el del bazar, un día en que nos encontramos todos para compartir". 

Logros y problemas

En la actualidad (2010-2015) el evento convoca a más de 300 personas. Poco a poco es mucha la genta la que se ha apropiado del festival y ha logrado resignificar la trascendencia del maíz en la génesis de nuestra cultura. Jorge Ramirez, redondea ideas que ya ha expresado:


Se podría pensar que vender el producto es una falta ética, pero sí se puede vender, siempre y cuando la gente responda con lo que se compromete cuando empieza. Por ejemplo, yo me llevo media arroba de maíz porba, y me comprometo a traerles chicha, masato y arepas o envueltos. Independientemente del trabajo que se necesite, lo que nos parece clave es el compartir, pues los precios son más bien simbólicos. 

Por ejemplo, para preparar el maíz porba, normalmente se utiliza un día, con 2 o 3 personas. Entonces lo que hacemos es coordinar con la familia y explicarles, ilustrarles, de qué se trata. Si usted tiene, digamos, 1000 envueltos y le invirtió azúcar, levadura, mantequilla y otros ingredientes, se supone que es una inversión que debe recuperar con ventas, lo cual constituye una manera de que la gente esté pendiente y cercana a los procesos. Otra forma de organizarnos es dedicarnos, por ejemplo, a hacer los envueltos. Se necesitan unas 12 horas para hacer 1000 envueltos, porque hay que estar mojando y estar cocinando al vapor: entonces la gente termina reuniéndose en familia, con sus hijos y, si por alguna razón no se alcanza, pues al otro día se madruga. 



Portada de Recetario. 2013
A lo que voy es que la gente descubre que no se necesita mucha cosa para hacer que nos integremos, que confiemos el uno en el otro, nos miremos, que estemos reunidos una vez al año: en ese sentido, creo que el festival ha sido un éxito, porque crea comunidad y afectividades entre todos nosotros. Se ha logrado que la gente roconozca e identifique sus potencialidades como comunidad, todo lo cual favorece la productividad y los diálogos que, en últimas, crean familia. 

Los problemas, por otra parte, suelen ser normales. Que lleve, que traiga, que se va la luz; de pronto hay gente que le gusta que todo se lo regalen, que se ponen bravos y entonces empiezan a hablar mal del evento. A veces conseguir artistas que sean buenos y que acepten los recursos limitados también constituye un gran lío.. 

El maíz ha sido una de las plantas de mayor cantidad de estudios culturales, es decir, no solamente biológicos y químicos, sino también por su estrecha relación con los seres humanos. En principio, el maíz fue la base de la dieta del pueblo americano durante milenios. Gracias a su versatilidad, duración y relativa facilidad de cultivar y reproducir tuvo un impacto decisivo en la constitución de nuestros pueblos. La fermentación y almacenamiento supusieron, también, configuraciones culturales y sociales en los pueblos prehispánicos. 

Como lo han manifestado varias personas, el evento de la Semana del Maíz es una disculpa muy buena para integrarse; si bien no ha alcanzado la madurez y el impacto que podría tener, sí es un esfuerzo que, a pesar de las limitaciones, impactaría muy bien a nivel interlocal, e incluso, nacional. Pues, ¿qué más nos une a nosotros los humanos que la comida, más cuando esta se prepara con talento y amor?

*Frazer, James. La Rama Dorada. Editorial Fondo de Cultura Económica. México, 1.994.  

Con información de: Recuperación histórica de los eventos culturales de la localidad de San Cristóbal. Alcaldía Local de San Cristóbal. Bogotá, 2003.

22 septiembre 2015

Aquí es Altamira.

Más de cuarenta años han pasado y aún permanece intacta esta frase tradicional que a modo de tablilla aparece cada período con un nuevo color, es una huella emblemática en la pared principal de la casa de la familia Rueda, antiguos fundadores del barrio Altamira. A todas luces esto se considera ya un santo y seña histórico que se contempla como una pieza o reliquia de valor, por los hijos de don Chucho Rueda. Esta frase de no más de tres metros de extensión que leen y recuerdan centenares de pobladores de los barrios de la localidad en sus desplazamientos, acuña un término que rememora y cuenta del lugar: "Aquí es Altamira". Un punto tradicional que alguna vez fue un sitio de reuniones del vecindario y, además, plaza de mercado popular y campesina. Es una sencilla frase que para la memoria local cuenta mucho. 

"Aquí es Altamira".
La nomenclatura alfabética expuesta en la pared ha sido, desde que existe, una forma típica para identificar al barrio y a un determinado punto del contexto territorial. Es una representación gráfica que realza el lugar. Está al frente del barrio Puente Colorado, vecino de Altamira, en el kilómetro cinco de la carretera a oriente. Es un referente de posicionamiento y refleja el sentido de identidad de pertenencia por el territorio y apropiación de los habitantes. En tiempos pasados, ahí llegaban quienes gustaban del matadero para comprar carne o visitar Guairacura, sitio especial donde vendían productos medicinales del llano. La frase "Aquí es Altamira" es ya un símbolo patrimonial grabado en la memoria cultural de miles de residentes de la localidad. 


Por: Jorge Enrique Ramirez Velásquez. Documento extraído de la revista Oteando Territorio N°2.

12 agosto 2015

San Rafael, una comunidad llena de adagios y héroes comunitarios.


En el año de 2008, y para conmemorar los 50 años de la creación de las Juntas de Acción Comunal, el Instituto para la Participación y Acción Comunal (IDPAC) organizó un concurso literario denominado "Crónicas de mi Junta". En este blog difundiremos algunas de las crónicas, particularmente aquellas que tengan una estrecha relación con nuestro territorio. 


Portada del libro "Crónicas de mi barrio".
San Rafael, una comunidad llena de adagios y héroes comunitarios. 
Crónica sobre el barrio San Rafael. 

Con frases sabias que reflejan la sabiduría de la gente mayor, los líderes comunales del barrio San Rafael se han ganado la confianza y el respeto de toda la comunidad. No solo por sus pegajosos dichos, sino por obras y adelantos que han mejorado la condición de vida de la población. Puentes peatonales, vías alternas y redes telefónicas fueron algunos logros de estos héroes comunitarios. "Golpear no es entrar”, “matamos al tigre y nos asustamos con el cuero”, “más vale pájaro en mano que ciento volando”, son dichos populares de decisión y fuerza de líderes comunales de San Rafael, quienes no perdían oportunidad para gestionar obras y servicios públicos. San Rafael es como la “botamanga de un pantalón”, decía la señora Inés, esposa del finado líder conservador Eurípides Bolívar, cuando estudiábamos el plano del barrio con el fin de organizar brigadas y hacer el reconocimiento de las manzanas catastrales, o de la malla vial para gestionar pavimentos y servicios púbicos.


Don Bolívar levantando un libro junto a la señora Inés.
Jorge Ramirez a la derecha. Biblioteca del Barrio San Rafael.
Años 90.
“Esa es la manzana C, donde está la concentración escobar Juana Escobar, llamada Guillermo León Valencia, y  el salón comunal”. "Esta es la manzana J del parque La Libertad, en donde está la casa vecinal y la cancha de futbol”. “Aquella, la manzana Y, la última del barrio, donde se impulsó la construcción de un tanque de agua comunal que surtía la parte más alto del barrio, y que no fue posible hacerlo. A Don Bolívar, un buen líder, el barrio lo recuerda por las obras que alcanzó durante su ejercicio en la Junta Comunal, como la del puente peatonal que comunica los barrios Libertadores y San Rafael.

Parque contiguo al Salón Comunal. 
Finales de los años 90. 
Con más de 50 años de edad, el barrio conserva aún su santo con el totumo, la varita y el pescado en sus manos rotas por el pasar de los años, guardado en el salón comunal en espera de alguna procesión. Cuando se pregunta a los antiguos fundadores ¿por qué el nombre?, recuerdan el barrio esta ofrecido al santo Arcángel de las aguas San Rafael.


Esto tiene algo de realidad porque aquí cuando no llueve, llovizna, “que páramo ¡Dios mío bendito! Qué forma de llover, esto es cielo roto, estamos emparamados de frío”, comentan. Don Óscar Emilio Lesmes (q.e.p.d.), líder comunal liberal y también presidente de la Junta, logró en su gestión los terrenos del salón comunal y de uso público. El señor Manuel García, don Epifanio Daza, don Samuel Rincón, la señora María Monroy (q.e.p.d.) y la señora Conchita, que tiene más de 90 años, fueron las primeras familias del siglo pasado que poblaron y fundaron el barrio, en terrenos que pertenecieron a una familia de apellido Morales.


Actividades en el parque contiguo al
Salón Comunal del barrio San Rafael.
Principios de los años 90.
En 1948 empezó la parcelación, la venta de lotes que median entre treinta y cien metros de frente hasta por cincuenta de fondo. Así nacieron Quindío, Morales y San Rafael. San Rafael tenía burro. Hace algunas décadas, cuando todo esto eran fincas, había el animal para la carga que ahora no se consigue. “Es muy útil el animalito, me ayuda mucho; todos los días baja y sube prestando el servicio de carga por la calle 61, la vía principal pavimentada hace más de 15 años, por la gestión de la Junta de Acción Comunal”.

En aquel tiempo cuando los vecinos empezaron a distinguirse, se ayudaban unos a otros. Las casas estaban construidas con palos, tejas, tela asfáltica, guadua; se alumbraban con velas de cebo, mecheros y una que otra lámpara Coleman. Se cocinaba en fogón de piedra y leña bajada del cerro. “La aguita la recogíamos de la quebrada Morales y de Nueva Delhi, ahí en la hacienda, también de los aljibes y 'manas' de agua. Con tarros y ollas cargábamos agua para los alimentos y para bañarnos el cuerpo, y con ese frío ¡Dios mio! y de madrugada, porque tocaba despachar a los maridos al trabajo". Don Antonio era el encargado de cuidar la hacienda Arboleda por allá en los años 50. Oriundo de Une, orientó la Junta Comunal como presidente; en su antigua volqueta Chevrolet acarreaba materiales para la construcción. Hombre trabajador que conoce el barrio desde sus inicios La gente lo recuerda cuando compraban el carbón mineral en su depósito.


Interior del Salón Comunal. Años 90.
El barrio está tapado, no hay vista hacia el norte ya que los cerros son una gigantesca cortina vede de niebla. Hacemos parte del páramo de Cruz Verde, un sector que tirita de frío y que recibe los ventarrones del invierno. Don Manuel García (q.e.p.d.), uno de los pioneros comunales, contaba que llegó al barrio en 1953. En ese tiempo los alrededores de la casa eran potreros extensos y el agua se tomaba de un nacimiento cercano. Las familias criaban ovejas, gallinas y patos, la leche se compraba de las fincas, pues había vacas lecheras. Aquí en la casa funcionó el único teléfono ‘razonero’ y comunitario que había.


Click aquí para ver la publicación completa.  
Como otro medio de transporte utilizábamos las flotas de la ruta a Villavicencio y en algunas ocasiones, taxi. En 1959, año en que se legalizó el barrio, vivían en San Rafael apenas 15 familias. Al año siguiente fue construida la escuela Juana Escobar por la Junta de Acción Comunal, mediante la marcha del ladrillo, los bazares y el trabajo dominical de padres de familia y directivos comunales. Su primer salón se amplió en tres aulas con el esfuerzo comunitario. Así surgió la escuela, mediante las famosas brigadas de trabajo donde participaba la profesora Filomena. Cuando llegó el profe Jorge Rivera, de ideas socialistas, la escuela pasó de llamarse San Rafael a Juana Escobar. Hoy la antigua escuela fue demolida, dando paso al inmenso edificio que está construyendo la Secretaria Distrital de Educación, donde habrá cupo por lo menos para 2.000 estudiantes.


Mira un compilado de fotografías de interés para el 
barrio San Rafael pinchando en este enlace. 
Desde entonces nuestro barrio ha crecido en número de pobladores. Actualmente somos más de 1.000. El transporte continúa siendo difícil, y la basura comienza a acumularse. Pero no todos son problemas, tenemos una casa vecinal, una sede adecuada para el salón comunal y dentro de muy poco, redes telefónicas suficientes.

Don Eurípides Bolívar afirmaba que cuando se aprobó oficialmente el barrio en 1959 contábamos con un población de 140 personas, cantidad que subió por causa de la masiva migración campesina. De estas, más del 60 por ciento son de origen boyacense. Las manzanas de la parte alta son las más pobres, están por encima de los 3.100 metros, siendo el asentamiento humano más elevado en Bogotá. Esto representa un problema por la carencia de agua potable. En el gobierno de Belisario Betancur, el M-19 llegó a los barrios del sur oriente instalado en San Rafael un campamento en la calle 61, entre carreras 15 y 16. Daban charlas y entrenaban muchachos que por curiosidad visitaban el campamento. Luego se fueron y no se supo de ellos.

El urbanizador señor Ocampo (q.e.p.d.) entregó dos buenos lotes comunales donde se construye el edificio educativo de primaria y bachillerato, y los terrenos del parque llamado La Libertad. En uno de los espacios del parque esta nuestra Casa Vecinal, iniciada por la Junta Comunal en el año de 1988. Empezó en casas de vecinas solidarias con la causa de la infancia. Así, poco a poco, el barrio se consolidó, y fueron naciendo los compadrazgos de bautizo, de confirmación, de matrimonio y primeras comuniones, estrechando los lazos familiares y construyendo el tejido comunitario. Las familias se reunían los fines de semana para celebrar con música, cerveza y cabrito. Los niños tomaban Kolkana con mongollitas negras, comprada en la única tienda que había y que era atendida por el señor Ramírez. Bailábamos hasta la madrugada y todo era muy tranquilo, poníamos los discos de acetato en una radiola de cuerda RCA Víctor. Ahora es tejo y rana, se escuchaba música y se juega fútbol. 

El Salón comunal se construyó con pica, pala y caretilla, con las partidas que se lograban con los políticos y también con la ayuda del Departamento  Administrativo de Acción Comunal Distrital. No faltaba el petaco de cerveza. Con la colecta entre los vecinos se compraba la gaseosa de las señoras y los niños, que acompañaban los domingos las brigadas de trabajo comunitario. La jornada dominical comunal se iniciaba con las notas del himno Nacional y Comunal. A las 8 a.m. sonaban los parlantes anunciando las actividades del día como reuniones, asambleas, colectas, brigadas de trabajo, anuncios sociales, fallecimientos y misas. Luego, la música de animación. “Hubo para dar y convidar”. “Es mejor llegar a la fiesta y no ser invitado”. “Al que madruga Dios le ayuda”. “Tómese un chocolárgese con una arepiérdase”. Eran formas de hablar y causaban hilaridad o reflexión entre los vecinos.


Actividad lúdica. Antigua cancha de microfútbol del
Colegio Juana Escobar. Años 90.
Por trabajo de la Junta, el tanque de cocinol fue instalado en el lote del señor Veloza. El preciado combustible que remplazó el carbón, la leña y la gasolina blanca fue uno de los floreros de Llorente, la pelea por hacerse a los ‘bidones’ partía desde el propio Ministerio de Minas. Tener cocinol suficiente desataba conflictos y peleas entre las familias.

Frecuentes eran las riñas y amenazas, luego apareció el gas en cilindros gestionado por la Junta Comunal y se acabó el conflicto. Ahora lo tenemos domiciliario. Es la Junta Comunal, así no se quiera reconocer, la que pone la cara a las necesidades del barrio. A pesar de que siempre se diga que la “Junta no sirve pa’ nada”. Es un calificativo que hizo carrera y se mantiene en boca de las personas que no se comprometen con el trabajo comunal. Sin embargo, "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista". El alcantarillado, la luz, el agua domiciliaria, los teléfonos, el gas, son entre otras, las obras alcanzada por la Junta Comunal durante 40 años de acción por el bien común. Los pavimentos, el transporte y los bazares siguen siendo recuerdos del trabajo de la Junta Comunal que deja una profunda huella en la vida del barrio. “A caballo regalado no se le mira colmillo dañado”. Buen dicho cuando la Junta recibía donaciones. Una vez cogimos un ladrón y lo amarramos a un poste, le dimos una lección porque estaba robando las casas. Nos pusimos de acuerdo y los castigamos. En aquel tiempo nos tocaba hacer turnos entre los vecinos, salíamos a distintas horas con el fin de montar vigilancia porque el puesto del cabinero estaba en Altamira, bastante retirado del barrio. Había ladrones que venían de otros lados y los ‘pistamos’ hasta que al fin cayeron. 

Don Anselmo Daza, habitante nacido y criado en el sector, nos cuenta como “esto era muy bonito y se trabajaba elegantemente con las juntas comunales, uno de muchacho disfrutaba mucho en esta tierrita”. Con Claudia Pulido, primera mujer presidente de Junta Comunal en el barrio, se lograron con el IDU los pavimentos locales, fue un concurso interesante y la gente apoyó. Con el IDRD se construyó un buen escenario deportivo para el barrio. “La peor diligencia es la que no se hace”. “Nada se pierde con preguntar”. “El que no llora no mama”, son formas de emprender una iniciativa de beneficio común, como de aquella solicitud hecha por Víctor Cárdenas y Antonio Gutiérrez, directivos de la Junta Comunal, sobre el transporte de rutas para el barrio, la cual se logró mediante visitas y reuniones con los gerentes de Coopenal.


Sandra Mora (Izquierda) y Claudia Pulido (Derecha)
en la biblioteca del barrio San Rafael. Años 90. 
A  nuestra memoria comunal viene el recuerdo del alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer y la primera dama, Lía de Roux, cuando visitaron y apoyaron al barrio con una biblioteca comunitaria, que ocupa un lugar de salón comunal cedido por la Junta y donde actualmente hay un curso de quinto de primaria.

Hace más de 15 años es tradición de la Junta organizar la Novena de Aguinaldos de los niños. No falta el detalle de la Junta en las nueve noches con ayudas del comercio, de los habitantes y de fondos comunales. Siempre hay algo que dar a fin de cuentas.


Eventos en el marco de la Novena de Aguinaldos.
Barrio San Rafael. Años 90. 
Por eso, “más vale tarde que nunca”.


Texto y fotografías por: Jorge Enrique Ramirez Velásquez. 

30 junio 2015

Reflexiones sobre participación ciudadana en San Cristóbal

FRAGMENTOS DEL PROYECTO

COMPORTAMIENTOS POLÍTICOS QUE IMPIDEN UNA PARTICIPACIÓN EFECTIVA EN SAN CRISTÓBAL

Este primer avance de investigación fue posible gracias a la información y a la colaboración de los habitantes de la Localidad 4 de San Cristóbal, quienes de manera desinteresada compartieron con nosotros sobre la realidad de los contextos políticos. A ellos mil gracias por su voluntad, tiempo y paciencia.

Las organizaciones sociales y comunales no estamos suficientemente informadas sobre nuestra realidad local y sobre los resultados de la política pública para la inversión social, situación que expresamos permanentemente sin conocer muy bien cuál es el comportamiento institucional en la dinámica de los desarrollos comunitarios y los intereses que giran alrededor del tema de los presupuestos participativos.
Es nuestro deber como ciudadanos responsables hacer parte de la toma de decisiones en los presupuestos participativos y en los planes locales de investigación pública, mediante una información argumentada y corroborada con la realidad.

Planteamiento del problema

Este ejercicio investigativo, de carácter exploratorio y descriptivo, busca identificar comportamientos políticos electorales de los habitantes de la Localidad San Cristóbal y cómo afectan la calidad de la participación en la construcción de los presupuestos participativos.

Metodología

Por nuestra vinculación con el trabajo comunitario y con los procesos comunales, optamos por utilizar el modelo de la investigación social, para lo cual se aplicaron cincuenta encuestas, se realizaron diez entrevistas a líderes locales con trayectoria en el trabajo comunal y participación en política, y se recogieron historias de vida de cinco ciudadanos de los barrios de las diferentes Unidades de Planeamiento Zonal –UPZ-
Las anteriores estrategias de la investigación se complementaron con la consulta de documentos sobre política social.

Contexto

San Cristóbal| es un de las localidades del Distrito declarada en emergencia social, identificada como la segunda con mayores niveles de pobreza después de Usme. Está densamente poblada, con aproximadamente 480.000 habitantes. Su crecimiento demográfico se extiende sobre las 1.629,19 hectáreas de suelo urbano y amenaza con seguir expandiéndose sobre zonas de la estructura ecológica principal de los cerros orientales de la ciudad; de sus 211 barrios distribuidos en cinco UPZ, por lo menos 180 clasifican en estratos uno y dos; de este universo barrial se identifican 12 asentamientos humanos considerados ilegales y en riesgo, donde se registran altas concentraciones de miseria.
Según indicadores, en la localidad hay cerca de 95 mil hogares en situación de pobreza y más de 31 mil en situación de indigencia. El presupuesto oficial de la Localidad para la vigencia de 2004-2008 es aproximadamente de 88 mil millones de pesos, que si fueran distribuidos entre los ciudadanos locales, le correspondería a cada uno de 182 pesos para los cuatro años. Las UPZ consideradas de prioridad de intervención mediante programas y  políticas sociales tanto de carácter local y  distrital son: la 32 de San Blas, la 51 Libertadores y la 50 La Gloria; UPZ con un grueso de población de 276.934 ciudadanos y catalogadas en los estudios y los diagnósticos institucionales como la prioridad en la intervención.



El resumen de estadísticas que aparece a lo largo de este documento tiene, entre otro fines, ilustrar los comportamientos políticos de los ciudadanos en los presupuestos participativos, distinguir las diferencias presupuestales entre las cinco UPZ y explorar las dinámicas electorales e la Localidad.

Primeras lecturas

Un primer análisis de la información obtenida señala una tendencia del comportamiento político electoral local que impide una participación efectiva en el diseño de los presupuestos participativos, la cual se caracteriza en parte por la conformación y la evolución de pequeños feudo electorales dentro de los barrios; feudos controlados y dependientes de un esquema bipartidista que obedecen a criterios clientelistas frente al voto. Esta práctica, convertida en un medio para cautivar adeptos que acompañen decisiones electorales, se mantiene y sobrevive en asocio con líderes naturales que tienes representación de estos grupos barriales; ciudadanos que, a su vez, tienen los contactos con el personaje político y se constituye en el canal de intermediación.

Normalmente esta es una de las formas primarias indirectas de participación ciudadana en política. Diríamos que en ella quien más conoce sobre el tema de la política electoral y publica es quien está al frente representando al feudo.



Este comportamiento político local de feudos se intensifica en épocas próximas a elecciones, encuentros ciudadanos, presupuestos participativos o mecanismos de participación donde se eligen representantes. Este fenómeno por el control de los votos del territorio adquiere cada vez más relevancia entre candidatos políticos, lideres, organizaciones y dirigentes sociales que pugnan por el dominio de zonas dentro de los territorios, tratando de ampliar la base electoral en los barrios y la fianza de la comunidad en el ejercicio electoral. Lo  que más preocupa al político es ganar base electoral y adeptos para su candidatura. Sus esfuerzos normalmente son absorbidos por la arraigada práctica de clientilización y negociación del voto, y en la contiende electoral se deja de lado lo cualitativo de la política: la construcción colectiva y local de un proyecto político que refleje un  de desarrollo alternativo estructurado sobre la base de una movilización participativa de la ciudadanía.

La tendencia electoral clientelista del voto se mueve cada vez más en la perspectiva de la utilidad mediata, lo que incrementa el control de los feudos a través de dádivas. Cuando pocos días para la elección , el vínculo del político o de los candidatos con la comunidad se fortalece ampliando la base electoral y cumpliendo relativamente los acuerdos establecidos en campaña mediante favores, entrega de algunos recursos tramites en entidades públicas y favoritismos en la inversión de obras sociales, culturales y de infraestructura.

Hallamos entonces en este comportamiento político de la población local, un primer elemento presente que impide una participación efectiva en los presupuestos públicos sobre inversión social, y el cual calificamos como una tendencia de la clientelización y una comercialización del voto sin coherencia entre políticas públicas, planes y presupuestos sociales. Sus consecuencias se observan en un comportamiento despectivo y desinteresado por el arte e hacer de la política una actividad digna. 

Este comportamiento demuestra que estamos frente a la carencia de un desarrollo del conocimiento y la interpretación de la política pública. El voto que representa la conciencia política de la gente cae en la instrumentalización y en el utilitarismo coyuntural.

Esta lógica política, si bien es cierto resuelve situaciones personales y algunos intereses colectivos, no está contribuyendo al desarrollo de un Estado. Mantener la población “presa” en pequeños grupos sin que haya formación política para comprender e interpretar críticamente la realidad de los contextos locales y los presupuestos participativos, es coadyudar a la ignorancia y al analfabetismo político del ciudadano.

El segundo comportamiento político que impide y dificulta al ciudadano una participación cualificada es su falta de gestión autónoma, pues cae en la dependencia del político de turno, esperando que la inversión para atender las necesidades barriales las gestione su elegido. El habitante no se preocupa por desarrollar una planeación estratégica de su barrio, no elaboran un plan de desarrollo interno, no participa en los encuentros ciudadanos, y no ve otras alternativas a las promesas del político que está en los espacios del poder.

Retomando los datos estadísticos y colocándolos en el escenario de la discusión para hallar cuál es su relación con la participación, encontramos un tercer comportamiento político que impide la efectiva participación ciudadana, compuestos por varios elementos: el primero, la información no llega a la comunidad oportunamente; el segundo, las dificultades para interpretar las estadísticas y, por ende, la incapacidad para retransmitir y socializarlas en el ámbito comunal; y el tercero, relacionado con la carencia de un proceso educativo permanente en presupuestos participativos.
Esto se refleja en la nula incidencia de las prácticas de participación en el diseño de los presupuestos participativos durante las asambleas para inversión local 2007; pues como ya se expuso, existe un desconocimiento general de los contextos presupuestales de la inversión pública.

A esta conclusión llegamos mediante los resultados de las encuestas aplicadas a presidentes de juntas comunales, el diálogo con habitantes, entrevistas a consejeros de planeación, la asistencias a asambleas de participación ciudadana (para la inversión, la priorización de programas y objetos de inversión del eje social), a reuniones de rendición de cuentas,  la revisión de documentos oficiales emitidos por la Alcaldía Local y del Consejo Local de Política Social y el acercamiento a otros espacios institucional y comunitarios.

La presentación de estadísticas sobre la política de inversión social, mediante porcentajes, indicadores, cuadros de inversión, mapas con escalas numéricas y balances en formatos de matrices, se constituye en uno de los enfoques tradicionales utilizados por la instituciones para informar resultados, siendo una metodología de estructura matemática de complicada lectura comprensiva para una inmensa mayoría de los habitantes de la Localidad que dificulta su participación en la toma de decisiones para la concertación anual sobre la inversión social. Con razón dicen: “…no entendimos nada, la reunión fue aburrida y me dormí; para uno llegar con opiniones deberían entregar la documentación con anterioridad y así poder participar con ideas…. en las reuniones de entrega de balances institucionales donde estuvimos presentes, suele ocurrir que los participantes guardan silencio frente a exposiciones técnicamente elaboradas; la metodología para la entrega de la información con estadísticas, pedagógicamente no está pensada para el nivel cultural de las comunidades participantes”.



El análisis de diferentes documento estadísticos permitió realizar un comparación de los recursos invertidos en las UPZ de La Localidad, la cual resumimos así: La UPZ sosiego, en la vigencia de 2004-2005, presenta una inversión del nivel central aproximada a los 39 mil millones de pesos y una proyección presupuestal para el 2006 cercana a los 34 mil millones de pesos, sin incluir los recursos asignados por el Fondo de desarrollo Local de San Cristóbal. Mientras que en las UPZ Los Libertadores. San Blas y La Gloria, clasificadas como las de mayores necesidades, encontramos que la inversión es menor. Por ejemplo, para los años 2004 y 2005 la UPZ los libertadores obtuvo una inversión total cercana a los 15 millones de pesos y con una proyección para el 2006 aproximada a los 13 mil millones de pesos.

La UPZ  Los Libertadores tiene una población de 87.622 habitantes; su número de barrios está entre los 40 y 45, y, según el Plan de Desarrollo Local, tiene cerca de 64mil viviendas de estratos 1 y 2. Curiosamente, es un territorio en el que no residen ediles y en los comicios electorales sus habitantes apoyan candidatos de otras UPZ.

San Blas es la UPZ considerada como la de más necesidades de atención. Cerca de 20 mil millones de pesos fueron los recursos de carácter distrital asignados en los años 2004 y 2005, y cerca de 10 mil millones de pesos se proyectaron para el 2006; no se conoce el monto de la inversión y de los presupuestos del Fondo Local en esta UPZ, debido a que los documentos entregados en las asambleas son de carácter global y no aparecen los rubros detallados.  Este territorio supera la cifra de 80 mil pobladores y cuenta con 64 barrios y 10 mil viviendas: su estrato predominante es el 1, y en ella aparecen registrados los mayores índices de asentamientos ilegales. De este sector local provienen dos ediles.

La UPZ La Gloria tiene una población de 108.645 habitantes, 46 barrios y más de 16 mil vivienda clasificadas en estrato 2. Está considerada como uno de los territorios que aún no resuelve sus problemáticas sociales. Su asignación presupuestal y sus registros de inversión la ubican en el tercer lugar con 31 mil millones de pesos para la vigencia de 2004-20005, y con una proyección de recursos de casi 22 mil millones de pesos para el 2006, igual que en las demás UPZ, no se conoce la inversión del Fondo Local detallado. Como en la UPZ Los Libertadores, ésta presenta un grave problema ambiental con la contaminación de la micro cuenca Chingaza. De este sector local hacen parte dos ediles.

Finalmente tenemos la UPZ 20 de Julio. La pueblan 115.050 personas en 27 barrios y 13.536 viviendas. Es la segunda UPZ con mayores recursos invertidos durante el 2004 y el 2005: cerca de 39 mil millones de pesos, sin incluir los recursos del Fondo de Desarrollo Local. Para el año 2006, con el presupuesto Distrital, se proyectaron cerca de 34 mil millones de pesos. Algunos sectores están en los estratos 2 y 3. Es un territorio bastante consolidado pero presenta un serio problema de deslizamiento de suelos. Este sector cuenta con representación de ediles.

Con estas cifras comparativas por UPZ de la inversión en el Eje Social de San Cristóbal y la relación entre los presupuestos, queremos mostrar cómo estos territorios en emergencia social no están siendo suficientemente beneficiados con las políticas públicas y las decisiones distritales y locales destacando que la Alcaldía Local es la entidad que finalmente tiene la iniciativa del gasto y que es JAL la que tiene competencia para aprobar o no el Plan de inversión Plurianual. Esta realidad lleva a preguntarnos si realmente participar en los presupuestos participativos tiene incidencia.

Un cuarto comportamiento político que impide la participación ciudadana efectiva en el diseño de los presupuestos participativos se relaciona con la predeterminación de la asignación de los montos presupuestales por parte de las instituciones, para lo cual la comunidad se convoca, generalmente para legitimar lo decidido. Lo que nuestra primera aproximación investigativa permite evidenciar es que las UPZ más necesitadas son las que menos recursos reciben para la inversión social.

Los diferentes diagnósticos arrojan que las UPZ con mayores conflictos son las que se encuentran en las zonas periféricas de la localidad.

Las personas involucradas en esta investigación proponen que para lograr equilibrios sociales es necesario redefinir la distribución de los recursos, priorizando aquellas UPZ que representa las mayores carencias. Este planteamiento seguramente exigirá transformaciones en las prácticas electorales y de las voluntades políticas de las instituciones y de las administraciones de turno. En este sentido, algunas entidades de gobierno distrital y organizaciones sociales están promoviendo estrategias más efectivas de participación como foros locales, congresos, núcleos comunitarios, redes sociales y  planeación por territorios.

Esta propuesta plantea de fondo la necesidad de que el actor social se desvincule del feudo electoral, sea capaz de autodeterminar qué política pública exige el territorio, cuál debe ser el proyecto político plasmado en el Plan de Desarrollo Local, quiénes deben representar a la Localidad en los espacios donde se toman decisiones. Es decir, las razones por las cuales es fundamental para el desarrollo de la Localidad planear la participación ciudadana en una perspectiva distinta a la clientelización política.

Vista desde el barrio "Las Gaviotas". Localidad de San Cristóbal.
Fuente: ArtoArte. 

Conclusiones:

Pensar en un sujeto social desde el concepto de participación de la institucionalidad local, y de algunos sectores centrales, no está fortaleciendo una participación con poder de decisión en los presupuesto de invención plurianual, ni un pensamiento local en el que primen los derechos fundamentales.
Este primer avance de investigación deja algunos interrogantes: ¿realmente la masa de ciudadanos votantes está preparada políticamente para la formulación de un plan de desarrollo local alternativo? ¿Cuántos de lo que votamos hacemos seguimiento a los programas de gobierno de los elegidos? ¿Cómo los electores, que a la vez somos constituyentes primarios hacemos realidad los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional, poniéndolos al servicios del contexto local?, ¿podríamos hacer de la información estadística una estrategia pedagogía para la participación ciudadana?

Escrito por:
Manuel Castellanos.

Fuente:
Revista Di-sentir. Bogotá, Colombia. Marzo de 2007.
Observatorio de Participación Social y Comunal de Bogotá.

Convenio Interadministrativo 0185-06 “Pensando el Observatorio”. 

20 junio 2015

Reflexión. Experiencias de organización y movilización en San Cristóbal.

Fragmentos del artículo: Reflexión. Experiencias de organización y movilización en San Cristóbal.

Por: Jorge Enrique Ramirez Velásquez. Líder comunitario.

Quisiéramos referirnos desde la noción de organización social sobre las experiencias y acontecimientos locales históricos reconocidos como hitos fundacionales, legitimados por la organización popular y expresado en movimientos comunitarios de resistencia, además del empoderamiento, apropiación y defensa patrimonial de espacios vitales; este sentido práctico de experiencias comunitarias organizadas alrededor de la resolución de conflictos deja lecciones de organización ciudadana frente a sus problemas sintomáticos.


Revista Taller de Humor Sur Oriente:
http://issuu.com/jesuseduardo45/docs/taller_del_humor_de_sur_oriente_
 

Cuando se plantea la categoría de organización social como línea de acción en la gestión y desarrollo de la sociedad civil local, se plantea como compromiso para la construcción y transformación social de la cultural local y como exigencia que garantice los procesos sociales.

Experiencias como: AVESOL, PEPASO, Creciendo Unidos, la Promotora Cultural, etc.: enseñan principios aglutinantes de organización fundante, de movimiento social de objetivos y resultados que reposan en la base organizativa del movimiento; es entonces cuando podemos remitirnos a la memoria histórica local y así socializar referentes de organización ciudadana con cambios profundos y lógicas innovadoras de concebir un territorio.

La organización social revela la capacidad de pensamiento crítico y de procesos transformativos del tejido humano socio político, cultural y económico en la ciudad.

Esta era del conocimiento y de sociedades del capital, alineadas en organización empresarial competitiva y en consorcios conectados al poderoso dominio trasnacional, deja claro que el conocimiento, además de los hallazgos, descubrimientos y avances científicos no sólo están en pro de la humanidad, sino que obedecen intereses de dominio territorial. La era del conocimiento si bien puede ser aprovechada por la organización social alternativa, también es utilizada para el control ideológico sociocultural de países y por ende de territorios locales como el nuestro. 


Revista Taller de Humor Sur Oriente:
http://issuu.com/jesuseduardo45/docs/taller_del_humor_de_sur_oriente_
 
Estos comentarios abstraídos de la realidad local son horizonte emancipador de desarrollo social. Al profundizar estos conceptos llegamos a un territorio que podemos llamar "El Fucha". Además se agregan hechos paradigmáticos, como la creación del “Parque Entre Nubes”, espacio que fue posible gracias al binomio social: organización-gobierno comunitario-alternativo. Así se dio vida a un proyecto eco ambiental, consolidando y protegiendo una estructura ecológica estratégica de los Cerros Orientales. Estas son formas de gobierno popular inadvertidas de la acción humana a nivel individual y colectiva que se expresan en organización de grupos, propuestas sociales, liderazgo de procesos interlocales y barriales logrando plasmar el Estado Social de Derecho. 

En la ruta de hechos históricos significativos que emergen desde la organización local vale mencionar las casas vecinales, hecho trascendental en la afirmación de los derechos de los niños. El reestablecimiento de derechos y la construcción de políticas públicas a la niñez tuvo un empuje clave con las Casas Vecinales. 


Revista Taller de Humor Sur Oriente:
http://issuu.com/jesuseduardo45/docs/taller_del_humor_de_sur_oriente_
 

Este horizonte de vida señalado por las experiencias vividas desde la organización ciudadana dejan un legado de aportes con aprendizajes de poder popular, de errores y aciertos políticos de cómo fortalecernos en lo organizativo para continuar.

De ahí la importancia de la construcción socio cultural de territorios, y, lo fundamental, ser ¡gobierno!

Incluso las Juntas de Acción Comunal tendrían mucha historia que narrar acerca del crecimiento y progresivo poblamiento humano de estos territorios Muiscas, además de las haciendas, fincas y veredas que se integraron al municipio de Usme y al valle del Tunjuelo. Esto sería importante porque daría cuenta  de los procesos de asentamientos y primeros usos del suelo en este espacio geográfico que está conectado al páramo de Cruz Verde.

Surgen preguntas cuando de narrar la historia local se trata: ¿De qué manera nos organizamos para sistematizar más de cien años de historia local en una perspectiva de poder?

Esta mirada de rescate de la organización social empoderada con inmenso sentido de pertenencia y lealtad por el territorio, permite reconocer un escenario de vida artística cultural local que hace más de una década inicia un echo paradigmático y emblemático concebido en la organización: “Red de Eventos Culturales de la Localidad 4”, singular movimiento fundado en pluralidades históricas que terminó en llamarse RED. 

Pensarnos culturalmente el territorio en Red ha significado un número interminable de encuentros, de reuniones, reflexiones, debates, desencuentros, disenso y consenso que van labrando una idea de organización en RED es decir, articulada. Esto último supone una forma mas estructurada de pensamiento político para concebir lo público y diversidades artísticas, desde manifestaciones culturales surgidas en constante animación social propiciadas por la vitalidad de un contexto social que recrea la vida en contraposición a la muerte,


Jorge Ramirez, principios de los años 90.
Revista Taller de Humor Sur Oriente:
http://issuu.com/jesuseduardo45/docs/taller_del_humor_de_sur_oriente_
 

Es válido reflexionar en RED y preguntarnos si el sector cultural consolida y hace sostenible una praxis de carácter organizativa que lleve a una propuesta política. ¿La organización social de RED con pensamiento sociocultural territorial se sustenta en lo económico o en lo político?

Hoy a diferencia de otros momentos paradigmáticos de organización social y construcción de territorio, el sector sociocultural concreta y cohesiona una forma de participación y autogobierno social en RED, lo cual le da un valor más incluyente.  La organización en RED nos lleva a hacernos preguntas: ¿El Congreso Local de Cultura es parte estructurante de la organización cultural local? ¿La mesa de asuntos culturales, transitoriamente en receso, representa parte del devenir gobernante que reclamamos desde la autonomía? ¿Las Mesas Cabildantes son una expresión de autogobierno con capacidad de elaboración pedagógica y técnica para avanzar en posicionamiento socio político de derechos culturales? ¿La prolífica aparición de proyectos socioculturales no refleja una reproducción de escuela popular en búsqueda de escenario socio político y económico en territorio local? ¿Es posible que los cambios culturales, los festivales, los carnavales, los eventos, las tomas culturales, las audiencias, los cabildos, los foros y mesas de trabajo social, son un desarrollo posterior al bazar cívico a la fiesta, al paro, a la protesta y a la necesidad intrínseca y explicita de la vida hedónica y lúdica por resistir al proyecto cultural dominante y exógeno? ¿La Asamblea Cultural Territorial expresa una forma de Gobierno local donde la participación decide su vida Cultural y ordena a la gobernabilidad administrativa derroteros de políticas públicas? ¿Será hora de empoderarnos del poder político local?

Posicionar una nueva lógica de concebir la vida sociocultural del sujeto político, representa adversidades y contradicciones. Las trasformaciones estructurales materiales y conceptuales son hechos revolucionarios que pugnan por emanciparse o permanecer bajo determinados modelos culturales del desarrollo dominante, integrados normalmente a las relaciones del mercado individualista y competitivo donde lo humano no es determinante; lo determinante es el mercado, el consumo, la oferta, la demanda.

En este sentido la RED concibe el arte de lo humano como un desarrollo cultural integral libertario en procesos de construcción de autonomías, de libertad, de expresión pluricultural, de creación social, de respeto por la diferencia y una apuesta por el conocimiento crítico. Estas expresiones se encuentran en el Acuerdo Local 042 de 2011 contrapuesto a prácticas descontextualizadas y de imaginarios sociales que se quedaron en el clientismo, la politiquería, el patronato, la participación amañanada, las decisiones verticales, la elección a dedo, la privatización de lo público, el "usted no sabe quién soy yo” y en concepciones de desarrollo cultural delegados a los partidos políticos o a las instituciones del gobierno.

La RED, fiel al sector cultural, hoy está en búsqueda de pautas para una próxima fase de desarrollo sociocultural, planteándose preguntas como: ¿Es posible mantenerse beligerante en el discurso en el espacio territorial? ¿Hacia dónde dirigirnos en política pública social? A ello, entre otras razones, técnico-jurídicas, políticas y pedagógicas, obedece en parte el Acuerdo Local 042 de Septiembre 19 de 2011, “Por el cual se reconoce y fortalece la RED de Eventos como procesos culturales de la Localidad Cuarta  de San Cristóbal y se dictan normas para su implementación”. Con un sentido similar se concertó el acuerdo local 03 de Junio de 2008 que impulsó la Escuela de Formación de Arte, Cultura y Patrimonio.

El territorio pasaría, entonces, de ser un escenario de violencias y de ejercicio para la muerte, al ideal local de dimensionar la vida y de lucha por un horizonte creador de alternativas culturales puestas en la escena del desarrollo humano.

“Instrúyase, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza”
Antonio Gramsci.

FUENTE:

Memorias XI CONGRESO LOCAL DE ARTE. CULTURA Y PATRIMONIO DE LA LOCALIDAD DE SAN CRISTÓBAL 2014. CONVENIO DE ASOCIACIÓN N° 112 DE 2014.

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