21 diciembre 2015

¡Nuestro nuevo proyecto! Libros para todos los gustos.

Hace un tiempo, nosotros, el Colectivo ArtoArte y la agrupación Vientos Surorientales, decidimos presentarnos a la III Convocatoria de Bibliotecas Comunitarias que gestionó Biblored. Gracias a un trabajo disciplinado, tuvimos la fortuna de ser seleccionados en dicha convocatoria en su línea: "Apoyo a iniciativas comunitarias de fomento a la lectura, escritura y oralidad desarrolladas en espacios no convencionales".

Esta línea aboga, entre otras cosas, por potenciar la lectura fuera de lugares tradicionales: biblioteca, casa, universidad, escuela, etc., y apostarle, en su lugar, a espacios atípicos: la calle, el parque, el mercado y tantos otros como se nos pueda ocurrir.  


Fabio Ramirez, Fredy Triana Vargas y Joker Woman (integrantes de Vientos Sur Orientales y ArtoArte)
tras la visita del funcionario de Biblored que hizo entrega del estímulo. 
17 de diciembre de 2015.



Así nace nuestro nuevo proyecto: "A leer mi cuadra". Con esta nueva iniciativa buscaremos acompañar nuestras demás acciones artísticas en escenarios donde la lectura no es tan privilegiada. En principio nos moveremos con una maleta viajera repleta de libros por los lugares donde se han hecho intervenciones plásticas, luego, estaremos en aquellos espacios ocupados por organizaciones, eventos, festivales, etc., de nuestra localidad.

Esta es una nueva oportunidad de incentivar la lectura, la escritura, la oralidad, y todo aquello que nos regala la palabra y las letras. Por eso, te invitamos a estar pendiente de este nuevo proyecto, para que tú y tus allegados se encuentren alrededor de los libros y la conversación libre.  

14 diciembre 2015

Los árboles en la literatura II


BOGOTÁ MÍA

De súbito mirando por la ventana de un hotel
me cala tu amor, Bogotá mía:
con el atardecer rojo en la vidriera de un inmenso edificio,
con tu sol rojo de las cinco y media sobre las parejas del parque,
lejano, de visitante, de huésped,
me sé tuyo, Bogotá mía, azul y gris y roja.

Bogotá mía con los buses más hediondos del mundo,
ciudad de burócratas salvada por los urapanes. 

Darío Jaramillo Agudelo
Del libro Bogotá Mía. Navegante Editores, Bogotá, 1999. 

*
Sobre un árbol tradicional de la Universidad de los Andes

...él
el desdoblado en su doble altura
doble cuerpo
alma solamente recta alzada
y no obstante dividida...


Acuarela de Felipe Correa. Eucalipto de la
Universidad de los Andes.


Margara Russotto. 

*
PEQUEÑA ELEGÍA


Ya para qué seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores

Ya para qué seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares

Ya para qué seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño. 

Raúl Gómez Jattin


*


Antes de derribarlo valorad al loco
Su indiscutible propensión a la poesía
Su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo.

Raúl Gómez Jattin. 


*

Aquí viene el árbol, el árbol
nutrido por muertos desnudos,
muertos azotados y heridos,
muertos de rostros imposibles,
empalados sobre una lanza,
desmenuzados en la hoguera,
decapitados por el hacha,
descuartizados a caballo,
crucificados en la iglesia.

Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas...

Pablo Neruda

*

Al almo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejercito de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracias de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 

Antonio Machado. 

08 diciembre 2015

Revista Suroriente N°2

Revista SurOriente, 1989. Año 1. N°2. ¿Sabes cómo era nuestro barrio en la década de los 80? ¿Qué pensaban los abuelos de esos tiempos? ¿Sabes cómo fue el proceso de asentamiento de tus mayores? El periódico que acá presentamos es una joya histórica que habla de cómo surgieron los barrios de San Rafael, Libertadores, El Quindio y demás barrios aledaños. El primer número de este boletín lo puedes consultar aquí mismo. Esta publicación ahce parte de nuestra iniciativa "Archivo Vivo".


11 noviembre 2015

¡Invitación al arte y a la gozadera!

¡Ya tienes plan para este próximo lunes festivo 16 de noviembre! Aprovechando el desarrollo del proyecto arbolario, que hemos venido desarrollando en la localidad de San Cristóbal, específicamente en la UPZ 51, queremos hacerte partícipe de una jornada de intervención y taller de muro libre. Esta actividad la haremos junto con la comunidad del barrio San Rafael sur oriental, que hace parte de la UPZ en mención. 

Es de nuestro agrado replicar acciones que se han desarrollado en otros espacios, enfocándonos en nuestro contexto local. 


Reproduce el video para darte una idea del lugar. 


¿Dónde nos encontraremos?


El punto de encuentro será el puente peatonal del barrio Los Libertadores, y estaremos gozándonos el arte y el espacio desde las 11 a.m. hasta las 6 p.m. 

Es un espacio abierto para toda la comunidad interesada. Cualquier inquietud, puedes ponerte en contacto con nosotros. 

Te esperamos!


07 noviembre 2015

El árbol en movimiento

Cuando Daniela Moreno y su hermana Andrea se enteraron de que la casa de sus abuelos sería demolida y sus árboles derribados, decidieron salvar el toronjal de seis metros que estaba en la puerta de entrada. Moverlo, permitiría poner en cuestión la forma en que está creciendo Quito, donde se talan árboles todos los días y se elevan edificios que individualizan la multitud urbana. A la vez, trasplantar el árbol que durante cincuenta años dio la bienvenida a la familia, significaría mirar un pasado que se diluía con la destrucción de la casa. Era abril de 2014, la iniciativa adquirió un sentido íntimo y colectivo del que surgió la acción poética y eco-política El Árbol en Movimiento. 


***

La empresa era atrevida. Trasplantar un árbol adulto es comparable a una operación de corazón abierto, se requiere el vigor para elevar toneladas (el toronjal pesaba seis), pero también precisión para no maltratar las raíces que lo alimentan. Faltaban noventa días antes de que elevaran el edificio y Daniela, que no tenía dinero en ese momento, tenía que encontrar los medios para mover al toronjal. 

Tras las primeras gestiones el toronjal encontró casa, el Jardín Botánico de Quito accedió a recibirlo. Daniela entusiasmada pidió ayuda al Municipio de la ciudad para que con su maquinaria trasladen el árbol. El 22 de mayo la invitaron a un recorrido por los árboles emblemáticos de la ciudad junto al alcalde Mauricio Rodas. Al llegar, Daniela se enteró de que el evento era por el Día del Árbol. Visitaron una araucaria, una magnolia y un higo que se conservan en el Centro Histórico. No se sabe si los árboles reconocieron el honor de la visita. En medio del acto solemne, Daniela explicó en segundos la propuesta de El Árbol en Movimiento haciendo énfasis en la necesidad de que el crecimiento de Quito sea distinto: en convivencia con los árboles y no a pesar de ellos. El alcalde la felicitó. Al terminar, Daniela espetó: "¡¿Entonces, Mauricio vas a ayudarnos?!". Él respondió: "Claro que sí, me gusta tu estilo". 

Pero todavía era necesario reunir dinero para comprar una máquina sofisticada que limpiaba la tierra de las raíces del árbol arrojando aire a fortísima presión, pero sin lastimarlas. Para recaudar el dinero, el 30 de mayo, se realizó la primera minga bailable de El Árbole en Movimiento y varios artistas participaron gratis. Hubo música en vivo y proyecciones visuales, otros amigos repartieron los tragos en la barra, la madre de Daniela vendió choclos asados, cuatrocientas personas bailaban y alguien calmaba a su padre, diciéndole que no se iba a caer la casa. 

Se hizo una segunda minga bailable y en total se recaudaron mil quinientos dólares para comprar la máquina que limpiaba las raíces (Airspade 2000). Entonces inició la intervención de los arbolistas, los especialistas que dirigirían el minucioso procedimiento de trasplante, quienes podaron el árbol para aligerar su paso. Descartaron toronjas y ramas muertas. Destruyeron el concreto que rodeaba al árbol y quitaron la tierra que tenían las raíces con la máquina adquirida. Las raíces desnudas que juntas alcanzaban hasta dos metros de diámetro quedaron como único sostén del árbol. A inicios de agosto, el toronjal estaba listo para ser trasplantado.


***

Como el árbol más grande de su casa, los Moreno Wray también debían mudarse. Andrea dice que durante la mudanza iban apareciendo los rastros de los más antiguos habitantes de la casa. Al vaciarse el baño apareció el tapiz de antaño. Encontraron una hoja escrita por la tía Inés que detallaba cuántas prendas de vestir, de qué material y de qué color habían en el clóset. En una de las últimas noches que la familia durmió ahí, se escucharon ruidos, como si alguien bajara maletas por las gradas y los pasillos. Pensaban que a lo mejor serían las tías Inés, Judith, Manana, o los abuelos que también estaban empacando. Gente que aunque había muerto, nunca dejó de habitar la casa. Daniela se preguntaba a dónde irán sus fantasmas. El toronjal era el único que tendría una nueva estancia. 


Toronjal en movimiento.


Daniela, que es documentalista, filmó cada momento para perpetuar la memoria de la casa. Registró la mudanza y la casa vacía. A ratos dejaba la cámara e iba a cualquier cuarto ya desocupado, para llorar a solas. Grabó después la destrucción de los árboles en el jardín y la demolición de la casa. La retroexcavadora redujo todo el cerramiento, los cuartos, la sala, la cocina a un montón de escombros color ladrillo. Las varillas retorcidas salían de las pocas paredes que se mantenían en pie. En medio de la destrucción, el toronjal permanecía erguido, esperando entrar en movimiento. 


***

El 19 de julio de 2014, decenas de personas merodeaban la casa del toronjal. Espiaban por la puerta del garaje, como quien busca al recién nacido. Encontraban al árbol rodeado de periodistas, camarógrafos y fotógrafos pendientes de su destino. Un hombre rociaba fertilizantes a las raíces desnudas. Fortalecer las raíces más pequeñas era necesario para que, en el nuevo sitio, el árbol se pudiera alimentar. Los arbolistas sujetaban las ramas más fuertes del toronjal con cadenas, que a su vez estaban sujetas a una grúa. La Empresa Eléctrica retiró los cables de los postes que podían estorbar la ruta hacia el Jardín Botánico. Llegaron tres bufones, un grupo con tambores y la gente comenzó a disfrutar. 

La mayoría eran individuos, colectivos e instituciones públicas y privadas que querían salvar el árbol y no cobraron por su ayuda. Daniela dice que en comparación con el apoyo de la gente, lo que menos se usó fue dinero. El árbol le enseñó a no angustiarse, sin dinero, pero en minga los propósitos se pueden alcanzar. 

Antes de que el árbol se marchara, Andrea, Daniela y su mamá Natalia se acercaron al toronjal. Descendieron al hueco donde estaban las raíces descubiertas. Con ánimo ritual, fumaron hojas de tabaco para comunicarse con él: agradecerle por el tiempo que estuvo ahí, por las jugosas toronjas que regaló a la familia esos cincuenta años, y despedirse. Se retiraron y los arbolistas siguieron con su trabajo. 


Minga por el toronjal. 

El árbol parecía volar mientras la grúa los trasladaba por el aire. Las personas seguían con suspenso el lento desplazamiento. Las raíces, que eran tan fuertes en tierra, parecían nervios expuestos que irritaban al árbol con el viento. Podíamos sentir al toronjal. 

Los arbolistas daban instrucciones a cada movimiento de los maquinistas para no dañar el follaje, ramas y raíces. Suave, suave, decían. En la calle una larga plataforma retrocedía para poder recibir al árbol. Uno de los bufones, con gestos enérgicos, golpeaba la plataforma con un mazo y gritaba con voz aguda: "¡Despacio, despacio, hijo de Satanás!". Todos reían, excepto el conductor. El árbol descansó acostado en la plataforma. 

El camino al Jardín Botánico fue breve. Bajaron al árbol en el espacio que se había reservado para él, se prendió tabaco para recibirlo y se cubrieron sus raíces. 


***

Andrea y Daniela son tías de Luana, que nació hace pocos meses. En unos años, su sobrina podrá visitar el toronjal que, de algún modo, sigue siendo una entrada a donde sus antepasados están. 

Por: Pablo Campana.
Más información: https://elarbolenmovimiento.wordpress.com/

25 octubre 2015

Memoria de un niño

¿No serán quizá las ideologías la desgracia de nuestro tiempo? ¿El pensamiento creador anegado, ahogado por las teorías, por los conceptos dogmáticos, el avance del hombre frenado por supuestas reglas inmutables?

Memoria de un niño. Jorge Amado. 

Sueño con una revolución sin ideología, en la que el destino del ser humano, su derecho a comer, a trabajar, a amar, a vivir la vida plenamente, no esté condicionado por el concepto expresado e impuesto por una ideología, cualquiera que sea. ¿Un sueño absurdo? No hay derecho mayor y más inalienable que el derecho a soñar. El único derecho que ningún dictador puede recortar ni suprimir. 


Memoria de un niño. Jorge Amado
Alianza Editorial. Alianza Cien, n° 91. Madrid, 1996, 64 páginas. 

15 octubre 2015

Los árboles en la literatura y en frases memorables.



"Había preparado un proyecto de constitución de un estado ideal fundado en los árboles, describiendo la imaginaria república de arbórea, habitada por hombres justos".


El Barón Rampante de Italo Calvino. Son muchas las alusiones
a los árboles en este libro


"Cosimo Piovasco de Rondó:


 Vivió en los árboles.
— Amo siempre la tierra.
— Subió al cielo.

El Barón Rampante de Italo Calvino. 

Un hombre del campo me enseñó que no se coge el fruto antes de tiempo,
ni por su color verde o amarillo sino de acuerdo a su naturaleza,
y que no debemos rogar por la vida ni por la muerte
según el ejemplo del árbol que ofrece hojas nuevas
sin saber qué órdenes habrá recibido el leñador esta mañana...



MORADA AL SUR

Te hablo de días circuidos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
Por una estrella de menta que enciende toda sangre:

te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:

te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.
Te hablo también: entre maderas, entre resinas, 
entre millares de hojas inquietas, de una sola 
hoja:

pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verdes es de todos los colores,
los vientos que cantaron por los países de Colombia.

Aurelio Arturo. Morada al sur y otros poemas. PROCULTURA, Bogotá, 1986. 



"Tu derecho a la ventana, tu deber hacia el árbol". 


"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol". 


Imágenes y Relatos de Ciudad

El Copetón y el Diente de León En el año 2017, el colectivo Arto Arte recibió la invitación por parte de profesor y artista Oscar Moreno...