17 junio 2016

Ortix y el arte contemporáneo.



Giovanni Ortiz  se encuentra en el barrio San Rafael Suroriental, en la avenida principal; avenida que antaño fue la arteria principal para ir a Villavicencio desde Bogotá. De la fachada de una casa, que empieza a colorearse y a brillar por los rayos del sol que pegan duro a esta hora (12:30pm), sobresalen unos colores intensos, de diversas tonalidades. También aparecen unos muñecos deformes, extraños, pero simpáticos y alegres. Son los trazos de Giovanni Ortiz Jiménez o, "Aka Ortix", el nombre con el que adelanta su trabajo artístico. Llegó a nuestro barrio y localidad para compartir un poco de su talento, en el marco de nuestro proyecto arbolario y cuadras armónicas.  

Ortix vive en el barrio Marruecos, localidad Rafael Uribe Uribe. Pero ha sido un trashumante  que ha pasado por el 20 de Julio, Venecia, Villa del Río, Villa Mayor, Plaza de las Américas. Situación que le abrió la posibilidad de conocer muchas personas en la ciudad. De todas esas vivencias se ha nutrido su trasegar vital y profesional.


Fabio Ramirez: Giovanni, ¿cómo empezó el gusto por el arte, pero especialmente por el mural, el arte urbano y las intervenciones en el espacio al aire libre?


Giovanni Ortiz:  En estos casos uno siempre empieza siendo empírico, experimentando con materiales, con cosas que se encuentran por ahí. Muchos dicen que empiezan desde muy niños o muy jóvenes; yo debo decir que empecé desde el colegio, pintando poco a poco, y me fui involucrando en el muralismo, el diseño gráfico y la ilustración. Esa exploración me generó inquietudes para seguir estudiando, particularmente diseño gráfico. Más adelante me di cuenta que el artes es, de alguna manera, un acto de fe, un acto metafórico, un acto en el que encuentras experiencias que están allá escondidas en otro lado y las aprendes a ver, aprendes a reconocerte a ti mismo y a criticar a la sociedad desde otro punto de vista. Eso ha sido todo un proceso, tanto a nivel conceptual, como experimental.

El giro hacia el espacio público puedo decir que se dio con la aerografía. Aunque soy de Bogotá, poco conocía de la movida artística, pero con el tiempo empecé a conocer artistas que me involucraron en el medio, los cuales me enseñaron técnicas, trucos, dónde comprar materiales y así, poco a poco, me fui enrolando en el cuento del muralismo. El muralismo me gusta mucho, tiene una esencia visceral, un poco como si estuvieras danzando en un muro...es salir del formato pequeño y con ello, de ciertos formalismos. Ha sido toda una experiencia y también un recorrer; he fallado, he hecho cosas malas, he hecho cosas horribles...pero con el paso del tiempo he ido mejorando. 

Fabio: Ojeando su trabajo, me puedo dar cuenta de algunos aspectos que resaltan, por ejemplo, lo jocoso, lo caricaturesco, lo precolombino y una serie de juegos con el formato de la animación. Me imagino que a usted le gustan mucho los dibujos animados. 

Giovanni: Sí, yo inicié con una técnica que se llama el zoomorfismo, técnica que investigué desde el arte precolombino. Los Mayas y los Quimbayas, por ejemplo, hacían figuras orfebres con formas bien particulares: una taza con ojos, mano, cola de águila, etc. Entonces yo empecé a mezclar mis dibujos con esas características: hacía un rostro  y en el rostro ponía el ojo de un águila, la boca de un elefante....era, pues, zoomórfico. Después terminé agregándole lo caricaturesco. Efectivamente, me encanta la animación. Vi muchos videos de Disney Channel, de Cartoon Network. Me la he pasado mucho tiempo viendo esos programas, y de allí he sacado características para mis personajes. Mis piezas, que abordan ese tema caricaturesco, son sociales, pues muestran las expresiones de las personas, su carisma y cómo se ven envueltas dentro de un contexto.

Fabio: ¿Cómo ve proyectado su trabajo a mediano o largo plazo?

Giovanni: He sido intérprete en el Museo de Arte Contemporáneo...es decir, llegan los visitantes y yo los guio en el recorrido. También he estado en Artecámara, tutor de la Cámara de Comercio, que es un programa de esta entidad para artistas que están emergiendo en el arte contemporáneo. También estoy en un semillero de investigación en la Escuela de Artes y Letras que trata sobre una búsqueda de arte contemporáneo desde la década de los años 90 hasta la actualidad. De manera que he estado muy conectado con todo este medio, y quiero que eso se siga dando. He estado haciendo obra, haciendo ilustraciones y nuevos prototipos para exponer en galerías. 

Fabio: ¿Cómo ve ese vínculo entre el arte formal de galería y el arte de la calle? ¿Hay cierta tensión o se mueve en los dos mundos?

Giovanni:  El arte, no sólo contemporáneo, se calsifica dentro de un contexto y en ese contexto emergen expresiones distintas. Artistas como Antonio Caro, Frankie Aguirre y otros que están en el premio Luis Caballero, como Ana María Millán, son personajes que ya llevan mucho tiempo haciendo arte en Colombia; artistas consagrados que se han ubicado en, digamos, lo más formal. 

Ortxix. San Rafael Suroriental.

El arte urbano, que también nos representa, se encuentra ahora en un auge. Lo diferente del arte contemporáneo es que se piensa desde una tesis, desde una problemática, un guion literario, un statement del artista. Es una visión muy personal que se aborda en el trabajo. El grafitti es más un acto en el cual tú te enfrentas a un muro; aunque no está muy lejos de la galería o de los museos, porque hoy en día el grafitti y el mural han abierto puertas en diferentes lugares. Yo creo que todo depende de la información que tú tengas y de las capacidades para emprender un proyecto. Muchas cosas, como las habilidades sociales, intervienen en el desarrollo de una obra artística. Por eso yo creo que el ser humano debe ser polifacético, polivalente; debe emprender un viaje en donde haga muchas cosas y no quedarse encerrado en una sola idea.  

Si quieres conocer más del trabajo de Ortix, visita las siguientes páginas: 
http://ortix1990.tumblr.com/ 
http://www.colectivobicicleta.com/2016/06/street-art-giovanny-ortiz.html

Transcripción: Jenny Paola Pedraza.
Edición: Fabio Ramirez.

Galería del trabajo de Ortix en el barrio San Rafael.

"Sociedad Cartoon"

09 junio 2016

Apuntes históricos del Festival del Maíz de San Cristóbal.

La Semana del Maíz surge de un conversatorio sobre las culturas indígenas en el colegio Distrital Juana Escobar. Se comienza a realizar en el año 1.997 como una forma de conocer y rescatar las huellas ancestrales que ha dejado la cultura del maíz en América; el evento, entonces, surge por iniciativa del colegio mencionado y de la organización Siglo XXI

El festival propicia el encuentro de varias familias alrededor de la cocina y preparación de alimentos a base del maís, de tal manera que se alterna con una muestra artística que acompaña a este alimento milenario: danza, teatro, música, narración oral y juegos tradicionales. 

La Semana Cultural del Maíz tradicionalmente se ha realizado en el barrio San Rafael, pero con el tiempo se han integrado otros barrios, como Juan Rey, La Belleza, Libertadores, Nueva Delhi, Londres, Guacamayas y Altamira. El evento tiene un impacto aproximado de 350 a 400 personas.  

Origen y objetivos

Envuelta en una inmensidad de pieles y tendones, la mazorca se figura como un surco enorme sobre la tierra. Un hombre de manos callosas la toma delicadamente con sus dedos y uñas, comienza por realizar un círculo cerca del tallo, para luego arrancar las hojas, los ameros, que seguramente serán el alimento de algún animal, pues "el maíz es muy agradecido". Luego de raspar grano por grano, un líquido lechoso escurre entre las manos hasta caer en la tierra como gesto de fecundación. El maíz, después de ser arrancado, es triturado entre dos piedras; luego será envuelto y cocido, constituyéndose así en un alimento que se conservará intacto durante varios dias.

El maíz es una figura tutelar de América, alrededor del cual se crean y configuran mitos y ritos; se ha configurado en un elemento de identidad, pues ha logrado articular diversas manifestaciones culturales. De paso, ha dado un talante clave para renovar el pensamiento ancestral, permitiendo una transmisión en las actuales generaciones, tanto rurales como urbanas. A la sombra del maíz crecieron y murieron nuestros abuelos, se fundaron pueblos y ciudadaes, se establecieron y establecen fiestas que giran en torno a los productos que brinda: masato de maíz, arepa de mazorca, envueltos, chicha, mazamorras, etc. 

Así, en este juego circular que es la cultura, cada momento es continuidad, cada acto vuelve a repetirse, cada uno es más cantado o tarareado; cada petición o cada súplica es nuevamente recordada: "madre/ ten piedad de nosotros/ no nos envíes el fruto amargo demasiado pronto/ mucho tememos no tener carne suficiente/ no permitas que se marche la cosecha para tener algo en invierno"*. 

La Semana del Maíz realizada en la Localidad de San Cristóbal, llega cada año como un momento especial de la vida, que hace brillar los ojos de Jorge Ramirez al recordar el origen de este evento.  Nos cuenta él que: 

La idea de realizar un evento como la Semana del Maíz, nace en el año 1.990, a raíz de un conversatorio y encuentro con comunidades indígenas. Esto se dio, a su vez, en el marco del Encuentro Nacional de la ONIC. La participación de este sector de la localidad en el encuentro estuvo, al tiempo, organizada por la biblioteca comunitaria del barrio San Rafael y la Asociación Siglo XXI. Hubo unos conversatorios que se realizaron en la escuela Juana Escobar y en ellos se hablaron, entre otras cosas, de etnografía, costumbres indígenas y la necesidad de hacer un tipo de trabajo cultural que recuperara las costumbres alrededor de los productos a base de maíz. Se analizaron posibilidades con las danzas, audiovisuales y otras expresiones artísticas. Finalmente, luego de un trasegar continuo, se decidió que se podría realizar un evento alrededor de la comida típica; evento que quedó bautizado como la Semana Cultural del Maíz, en el año1.997.

Preparaciones de la Semana del Maíz. Años, 90.

El interés nuestro con la Semana del Maíz se consolida al realizar una muestra en el barrio San Rafael, que rescate las propiedades que tiene el maíz y los productos de la cultura gastronómica de las comunidades locales. Mostrar todas las posibilidades nutricionales que tiene el maíz y además de eso ubicar un poco a la comunidad sobre sus huellas ancestrales, partiendo del hecho de que el maíz es la base alimentaria de América. 

La idea es que alrededor del evento se pueda reunir a los artistas locales en áreas como música, danza, teatro y crear un espacio de intercambio entre personas de muchos barrios. Ello permite generar comportamientos solidarios, dinamizar procesos de organización alrededor de la elaboración de productos del maíz y facilita la comunicación entre vecinos. Además, se genera una actitud de confianza cuando empiezan a elaborar los productos, es decir, que eso facilita, por ejemplo, la recuperación de valores, el calor humano, la felicidad de la conversación y el compartir alrededor de un producto tan sencillo como lo es el maíz, sin perder de vista la importancia que tiene como elemento nutricional. 

Mito y cronología del evento 

Con la creencia de que el maíz se encuentra animado por un alma, al igual  que los seres humanos, los indígeneas de América llegaron a generar grandes personificaciones alrededor de este cereal. La madre del maíz era la encargada de preservar la permanencia de la cosecha del grano, a ella, mes tras mes, año tras año, las comunidades indígenas dedicaban una fiesta en la cual se velaba por varias noches a ciertas cantidades de maíz. Estas eran amarradas con las mejores mantas, lo cual garantizaba la permanencia de la cosecha. En otro pueblos de nuestra América, la madre del maíz era representada por una muñeca hecha con cañas y hojas de maíz, la cual era vestida con atavíos femeninos, otorgándosele el papel, como madre, de reproducir, año tras año, el cereal. Así como la memoria sigue la huella de la fiesta y ritos ancestrales, la palabra busca darle forma al recuerdo; recuerdos que tienen que remitirse a una realidad más próxima, pero no por ello menos intensa. Don Jorge habla de la cronología de la Semana Cultural del Maíz:

Durante los primeros 5 años, el evento ha sido liderado por jóvenes, pues la Asociación Juvenil y la escuela Juana Escobar se hicieron responsables durante el primer y el segundo año. En principio, el evento fue financiado por nosotros mismos, por los organizadores; los recursos, pues, fueron obtenidos por un interés altruista de hacer alguna actividad que sensibilizara a la comunidad. 

En el primer año no se hicieron tantos productos como ahora se hace; se hicieron pocos porque los recursos humanos son limitados. Se arrancaba con la poca experiencia que había y por eso mismo no se sabía muy bien en qué cosas invertir. En todo caso se prepararon comidas típicas como envueltos, masato, chicha y crispetas. El primer año se hizo en el barrio, no se convocó a gente de otros barrios y la cobertura alzanzó unas 50 o 60 personas. 

En el segundo año nos dimos cuenta que el evento realmente valía la pena. En esta segunda oportunidad participaron delegados de comunidades indígenas, quienes compartieron sus conocimientos sobre cultivos y trabajos alrededor de los productos del maíz. Para el segundo año se hizo nuevamente en la escuela Juana Escobar, pero esta vez, con un aforo de más de 100 personas. Se acompañó con aires musicales de la región cundiboyacense, antioquia y otras zonas de la región andina. 

Portada del Recetario. 2007.
 El tercer año se presentó la posibilidad de que el evento fuera apoyada económicamente por la Alcaldía Local. En principio el Consejo Local de Cultura acogió esta idea, pues se percibía que era un evento que congregaba a la comunidad. Gracias a las gestiones que se realizaron con las entidades locales, se compraron insumos en Abastos. Eso permitió invitar a otros barrios como Juan Rey y Londres. 

Para el tercer año (1999) el impactó creció. Se hicieron más productos y la gente también empezó a vender algunos. Además, se dio paso al truque, una idea que desde el principio se quería impulsar. En todo caso, los precios son muy módicos, pero útiles para recuperar algunas inversiones. 

El cuarto año (2002), el evento siguió creciendo, pues hubo mayor participación y mayores recursos. Se logró comprar mazorca, diferentes tipos de maíz, se trajeron cantantes y se invitó a diez barrios; de modo que de dos pasamos a diez barrios. A los barrios se les propuso que hicieran su semana cultural del maíz, respetando la decisión de cada uno, según su parecer o necesidad; de esta forma se les entregó una carga de mazorca, medio bulto de maíz peto y otros insumos como: queso, miel, panela. Esto se hizo para generar autonamías alimentarias. 

En otras palabras, Don Jorge relata que el alcance del evento ha ido en aumento ya que "el impacto que ha tenido este evento ha sido bueno, pues cada vez cubre una mayor parte de la localidad. Barrios como Libertadores, Juan Rey, Ciudad de Londres, San Blas, San Rafael, ñas Guacamayas, Altamira y San Cristóbal. Por lo general, en cada barrio hay líderes que reconocen la importancia del evento. Con el tiempo hemos dado en llamar "Bazar cultural" al momento en que todos los barrios nos encontramos. La semana cultural cobra una magnitud mayor un día, y ese día es el del bazar, un día en que nos encontramos todos para compartir". 

Logros y problemas

En la actualidad (2010-2015) el evento convoca a más de 300 personas. Poco a poco es mucha la genta la que se ha apropiado del festival y ha logrado resignificar la trascendencia del maíz en la génesis de nuestra cultura. Jorge Ramirez, redondea ideas que ya ha expresado:


Se podría pensar que vender el producto es una falta ética, pero sí se puede vender, siempre y cuando la gente responda con lo que se compromete cuando empieza. Por ejemplo, yo me llevo media arroba de maíz porba, y me comprometo a traerles chicha, masato y arepas o envueltos. Independientemente del trabajo que se necesite, lo que nos parece clave es el compartir, pues los precios son más bien simbólicos. 

Por ejemplo, para preparar el maíz porba, normalmente se utiliza un día, con 2 o 3 personas. Entonces lo que hacemos es coordinar con la familia y explicarles, ilustrarles, de qué se trata. Si usted tiene, digamos, 1000 envueltos y le invirtió azúcar, levadura, mantequilla y otros ingredientes, se supone que es una inversión que debe recuperar con ventas, lo cual constituye una manera de que la gente esté pendiente y cercana a los procesos. Otra forma de organizarnos es dedicarnos, por ejemplo, a hacer los envueltos. Se necesitan unas 12 horas para hacer 1000 envueltos, porque hay que estar mojando y estar cocinando al vapor: entonces la gente termina reuniéndose en familia, con sus hijos y, si por alguna razón no se alcanza, pues al otro día se madruga. 



Portada de Recetario. 2013
A lo que voy es que la gente descubre que no se necesita mucha cosa para hacer que nos integremos, que confiemos el uno en el otro, nos miremos, que estemos reunidos una vez al año: en ese sentido, creo que el festival ha sido un éxito, porque crea comunidad y afectividades entre todos nosotros. Se ha logrado que la gente roconozca e identifique sus potencialidades como comunidad, todo lo cual favorece la productividad y los diálogos que, en últimas, crean familia. 

Los problemas, por otra parte, suelen ser normales. Que lleve, que traiga, que se va la luz; de pronto hay gente que le gusta que todo se lo regalen, que se ponen bravos y entonces empiezan a hablar mal del evento. A veces conseguir artistas que sean buenos y que acepten los recursos limitados también constituye un gran lío.. 

El maíz ha sido una de las plantas de mayor cantidad de estudios culturales, es decir, no solamente biológicos y químicos, sino también por su estrecha relación con los seres humanos. En principio, el maíz fue la base de la dieta del pueblo americano durante milenios. Gracias a su versatilidad, duración y relativa facilidad de cultivar y reproducir tuvo un impacto decisivo en la constitución de nuestros pueblos. La fermentación y almacenamiento supusieron, también, configuraciones culturales y sociales en los pueblos prehispánicos. 

Como lo han manifestado varias personas, el evento de la Semana del Maíz es una disculpa muy buena para integrarse; si bien no ha alcanzado la madurez y el impacto que podría tener, sí es un esfuerzo que, a pesar de las limitaciones, impactaría muy bien a nivel interlocal, e incluso, nacional. Pues, ¿qué más nos une a nosotros los humanos que la comida, más cuando esta se prepara con talento y amor?

*Frazer, James. La Rama Dorada. Editorial Fondo de Cultura Económica. México, 1.994.  

Con información de: Recuperación histórica de los eventos culturales de la localidad de San Cristóbal. Alcaldía Local de San Cristóbal. Bogotá, 2003.

17 mayo 2016

Clark o "Green Big Pla" en Arbolario.


"Clark" vive hace más de 20 años en el barrio República de Canadá, localidad de San Cristóbal. Allí, en esas calles pobremente asfaltadas, jugó yermis, tarro y se laceró sus flacas rodillas para pegarle a un balón de micrifútbol. Dice que, por el momento, no quiere irse de su terruño, pero con el tiempo, seguramente su trabajo se expandirá por otras fronteras. Parte de su talento lo compartió a finales del año 2015, en el contexto de nuestro proyecto "Arbolario". Mientras pintaba en el barrio San Rafael S.O., aprovechamos para que Clark Vargas nos contara un poco de su vida. O, mejor, para que Green Big Pla, que es como se hace llamar, nos la contara.

Fabio Ramirez: ¿Cuándo empezó el interés por el arte, en general, y en particular por el arte urbano, es decir, el graffiti, el mural, el estencil, etc?

Clark:  Bueno, todo inició cuando yo tenía una bicicleta, por allá hacia los trece años. Hace un buen ratico, pues. Recuerdo, entonces, que esa bicicleta estaba dañada y yo decidí, por las puras ganas de montarla, arreglarla y pintarla. Entonces compré una pintura de aerosol para pintar el marco de la cicla, pero quedó sobrando pintura. Con ese sobrante, escribí mi nombre en la pared y, desde ahí, creo que me empezó a gustar poner mi nombre en todas las paredes. Claro que esto de la cicla es algo más anecdótico, pero sí muestra mucho de mis primeros gustos e intereses prematuros. Pues, a la par que jugaba yermis, escondidas, maquinitas, etc., estaba pensando, al mismo tiempo, en explorar la vena artística, quizá sin darme mucha cuenta.

Después, cuando ya dominaba mejor la técnica, empecé a hacer mezclas con la pintura artística, y a esta, a su vez, con el graffiti. Y así, con el tiempo, las ideas surgieron y mi estilo predilecto, en estos momentos, es el pastel 3D. 

Fabio: ¿Pastel 3D? 

Clark: Sí, es una técnica parecida al realismo. La pieza la constituyen figuras geométricas que dan la impresión de tridimensionalidad. Eso me sedujo, pues es impresionante todo lo que puede salir de un simple tarro de pintura.

Fabio: Viendo parte de su trabajo, uno se da cuenta que las intervenciones intentan trascender el graffiti convencional, dándole paso, por ejemplo, a los símbolos de la naturaleza...

Green Big en proceso de trabajo.

Clark: Sí, y pues eso tiene que ver con una lectura de la realidad. De nuestra realidad ambiental. Y también por respeto al vecino que cede sus fachadas. A ellos les gusta más ver algo relacionado con la naturaleza que con un graffiti convencional, porque suelen asociarlo a cosas malukas. El graffiti tiende a ser más demoníaco, más de calle...siempre ha sido así. De ese modo he querido fijarme en ese tema, porque de cierta forma, es original y porque a la gente le gusta. Para mí esto es un tema muy importante: la naturaleza y la fauna son expresiones indispensables en mi trabajo. 

Hasta el momento mi trabajo ha sido básicamente empírico, pero eso no excluye el anhelo de estudiar de una manera más formal en una universidad o instituto, y así, mejorar mi técnica y mis conocimientos. Uno no se puede quedar quieto, o si no, se va apagando la destreza. 

Fabio: Cuénteme un poco de la intervención que planteó...

Clark: Bueno, es un arbolito que ya había bocetado hace un tiempo. Con la iniciativa de ustedes llamada "Arbolario", me pareció apenitas. En principio sólo era la cara, pero acá le agregamos el resto: la enramada, las hojas y las casas...en lugar de unos frutos, el árbol produce casitas. El árbol nos regala frutos sin cobrar, ahora, se imagina que en lugar de frutos, nos regalara de sus ramas casitas como las que están aquí. Este árbol, por eso mismo, lo he llamado "Casario". Veremos cómo los vecinos lo reciben. Espero sepan valorarlo, no sólo a él, sino a todos los árboles que nos encontramos por ahí.

Proceso de la creación de "Casario".
Arbolario

Transcripción: Jenny Paola Pedraza.
Edición: Fabio Ramirez.

02 mayo 2016

Mejorando nuestra cultura visual. Daniela Luna.

A mediados de junio del año 2015, hicimos un pequeño festejo para inaugurar un pieza que se ramificó por todo un barrio. Era un árbol, frondoso y rico en frutas, frutas que se elevaban en el viento y cuya savia eran las letras. Era, pues, un árbol de palabras. Se hizo con el objetivo de generar patrimonio audiovisual y literario en los habitantes del barrio Juan Rey, localidad de San Cristóbal, y también su localidad vecina: Usme. Para ello acudimos a la ayuda de Herman Hesse y su hermoso texto sobre los árboles.  

No sobra decir que los árboles nos enseñaron y nos siguen enseñandocosas muy profundas sobre la naturaleza y sus tiempos. Por eso queríamos hacerles un pequeño homenaje, y por este llamado a la vida, propusimos nuestro proyecto arbolario. Algunos amigos y vecinos nos regalaron las impresiones que les dejó esta intervención. 

Construcción de "árbol de palabras". Barrio Juan Rey, año 2015.
 
Daniela Luna habita el barrio Juan Rey desde hace muchos años. Y desde hace muchos años, también, se ha interesado por las distintas manifestaciones del arte, particularmente del arte plástico. Ella ha sido colaboradora habitual de nuestro colectivo, y por esta y otras razones, guarda mucha simpatía por nuestro territorio. Luego de inaugurar el Árbol de Palabras de Juan Rey, ella accedió a darnos su opinión de esta pieza y de lo que podría significar para el barrio y la comunidad. 

Fabio Ramirez: Daniela, como habitante de este barrio ¿tú crees que esto va a tener impacto en la comunidad de Juan Rey? Si es así, ¿te parece que va a ser algo positivo? 

Daniela Luna: Yo creo que el impacto será grande. De pronto por lo que estoy estudiando artes, siento que el impacto va a ser muy visual, y eso es importante, porque la gente no suele observar, la gente no sabe observar. Entonces, yo creo que esto es como un punto de giro en la vida cotidiana de las personas. Van a ver esto como algo que les llama la atención visualmente, van a dirigir su vista de una a este muro. Pienso que es algo que ayuda a construir cultura visual

Construcción de "árbol de palabras". Barrio Juan Rey.
Fabio: ¿Tú qué crees que va a reflexionar la gente respecto a este espacio? ¿Desde tu perspectiva, cuáles son las reflexiones que te deja esta obra?

Daniela:  Desde un principio, cuando supe que ustedes iban a hacer esta pieza, me pareció muy interesante que lo conjugaran con el paisaje. Yo creo que va a servir para que la gente se apropie mucho más del territorio donde estamos; porque es un territorio muy bonito. Y siento que la gente subestima su territorio, porque dice que está fuera de Bogotá, y dicen cosas como: "qué mierda vivir por allá tan lejos". Entonces, es como decir: "no, nosotros vivimos al lado de una montaña muy bonita, de un páramo bonito, estamos rodeados de montañas y hay que valorar ese privilegio". 

Fabio: ¿Por qué los árboles son importantes para ti?

Daniela: Te responderé con una obra que, precisamente acabo de realizar. Empecé con una profesora, en Bosa, a diseñar un objeto. La "profe" nos dijo que tomáramos como referencia un objeto con historia y que fuera de la casa...pero a mí no se me ocurría nada. Por ejemplo, una mecedora o una porcelana que tuviera historia, cosas así, pero yo no tenía nada. Lo que hice, entonces, fue tomar un retablo que yo misma hice como a los 8 años, ahí pegué las fotos de mi núcleo familiar y les puse los nombres con papel de revista; luego lo decoré muy bonito, lo pegué en un armario y llevaba ahí como 7 años. Mi padre, cada vez que llegaba un integrante nuevo, se ponía a la tarea de poner la foto ahí. Para mí era como una pieza de valor que yo había hecho sin la más mínima estética, pero era una pieza de valor sentimental muy grande. Las fotos de cada integrante de la familia las había cortado del álbum familiar, de tal manera que tenía una connotación más entrañable y fraternal. 


Inauguración "Árbol de palabras". Barrio Juan Rey, año 2015.
Desde ahí, yo cogí todas las fotos de mi familia y mi idea fue hacer un árbol genealógico, por generaciones de cada integrante. Mi árbol genealógico, por tanto, está con todas las fotos de mi abuela desde que tenía 20 años, de mi mamá también desde los 20, y de todos los integrantes hasta la actualidad. Hice así mi árbol genealógico, del cual hice plantillas de esténcil y están en cuadritos como de 20x20. Y esa es mi obra. Digamos que cuando uno se va a las cosas familiares, es irse también un poquito a la zona de confort. Pero también fue difícil, porque conllevó una investigación instrospectiva. La obra se llama "Retazos de un tejido invisible". 


Transcripción: Jenny Paola Pedraza.
Edición: Fabio Ramirez.

24 abril 2016

¡Las letras se toman las calles!

Los libros, como las personas y los animales, o como la vida misma, son o deberían ser libres. O, quizá, silvestres. Que colgaran de los árboles como si fueran mangos o manzanas. Y que al caer alimentaran la tierra de muchas historias. 

A finales del mes de marzo, los libros de distintos colores y palabras, empezaron a ubicarse en distintos sectores de la localidad de San Cristóbal. Libros álbum, poesía, novela, cuento y uno que otro texto inclasificable, avistaban sus páginas mientras colgaban de un maletín viajero...casi como unos bebés canguro. Esos son los libros del proyecto A leer mi cuadra que nuestro colectivo, junto con el la agrupación Vientos Surorientales, ha venido impulsando desde hace unos dos meses. 


Niños leen. Barrio San Rafael Suroriental

Sacamos libros a espacios no convencionales. Deseamos que salgan y que paseen por fuera de sus hogares tradicionales: biblioteca, escuela, ONG´S, etc. Y ha sido así que, estando los libros sujetados por una cuerda o un alambre a un árbol, a una malla o a una pared, las personas se van acercando. Sobre todo los niños. Observan algo tímidos, luego se acercan y, cuando logran vencer sus temores, escuchamos palabras agudas:

— ¿Eso qué es?

Son libros y puedes leerlos gratis responde mi amigo "mechis".

Quiero este, el de monstruos agrega el niño mientras intenta alcanzar un libro álbum. 

Con este proyecto le cuento a una madre de familia intentamos que los niños, niñas, mamás, etc., no tengan que ir hasta los libros sino que los libros vayan hasta las personas. 

Es estimulante ver la dicha en las sonrisas que se van dibujando y en los ojos que se alumbran, cuando los niños pasan página por página.

¡Este huele rico! dice una niña apenas abraza un libro de mitos y leyendas.

En principio, querido lector, estas expresiones se seguirán repitiendo en nuestros barrios y en los eventos de la localidad. Así que quédate pendiente y lee, lee mucho, que la vida son palabras que se abrazan. 

Lectura en barrio Villa Javier

15 abril 2016

Cuando los árboles se tomaron Juan Rey

A mediados de junio del año 2015, hicimos un pequeño festejo para inaugurar un pieza que se ramificó por todo un barrio. Era un árbol, frondoso y rico en frutas, frutas que se elevaban en el viento y cuya savia eran las letras. Era, pues, un árbol de palabras. Se hizo con el objetivo de generar patrimonio audiovisual y literario en los habitantes del barrio Juan Rey, localidad de San Cristóbal, y también su localidad vecina: Usme. Para ello acudimos a la ayuda de Herman Hesse y su hermoso texto sobre los árboles.  


Opiniones de las personas sobre lo que para ellos significan los árboles.

No sobra decir que los árboles nos enseñaron y nos siguen enseñandocosas muy profundas sobre la naturaleza y sus tiempos. Por eso queríamos hacerles un pequeño homenaje, y por este llamado a la vida, propusimos nuestro proyecto arbolario. Algunos amigos y vecinos nos regalaron las impresiones que les dejó esta intervención. Uno de ellos fue Germán Amadeo Gómez, líder comunitario, y cogestor de la ECOCASA, un escenario de encuentro y reflexión alrededor de la ecología y la cultura suororiental. Así que mientras sonaba música a alto volumen, y algunos muchachos se ejercitaban haciendo malabares, Amadeo nos contó entrecortado y esforzando la voz, lo siguiente:

Fabio Ramirez: Sabemos, Amadeo, del trabajo que ustedes vienen adelantando en nuestra localidad en el tema ecológico. ¿De qué trata, en pocas palabras, ese trabajo?

Amadeo Gómez:  Claro. Nosotros desarrollamos un proceso ambiental y artístico en este territorio. Un proceso que se materializa en la ECOCASA. De este espacio se desprenden una serie de actividades que le dan peso y fuerza a nuestra misión, que es la transmisión de saberes ambientales por medio, entre otras cosas, del arte y la cultura. Por ejemplo, hemos adelantado talleres de agricultura urbana, reutilización de residuos sólidos y salidas de reconocimiento por el territorio. Algo que nos interesa es no marginar poblaciones, por eso en la ECOCASA llegan desde niños hasta adultos mayores. 

Panorámica del árbol de palabras.
De tal manera que para nosotros es muy importante que este tipo de trabajos que ustedes están desarrollando se sigan multiplicando, pues es una forma de evocar la vida y la naturaleza misma, como lo son, en este caso, los árboles. 


Fabio: Amadeo, ¿qué impactos pueden generar estos trabajos en la comunidad circundante?

Amadeo: En primer lugar, hay un impacto visual, un impacto, digamos, estético. Y eso ya es una ganancia, porque se ve desde lejos y se ve muy bonito. La reacción de mucha gente será como: "ay, miren, qué bonito, ¿qué será eso?" y, por lo tanto, querrán acercarse, a curiosear. Seguramente los más curiosos leerán el texto y eso es algo importantísimo, porque gran parte de la población de los alrededores no está acostumbrada a este tipo de expresiones culturales, como lo son el mural de gran formato y la literatura. Claro, no se puede negar que la gente puede ser muy reacia, pero es porque no están acostumbradas a este tipo de mensajes. 

Teatro al aire libre.
Sin embargo, últimamente la gente se ha vuelto más receptiva a nuestro trabajo y, por extensión, también al de ustedes. Eso nos tiene muy contentos porque el arte es un mecanismo fundamental para el desarrollo de las personas. En este orden de ideas, lo clave es seguir trabajando, poco a poco, con mucha paciencia. Los resultados irán surgiendo con el tiempo.  


Las palabras de Amadeo, poco tiempo después, nos harán reflexionar sobre cómo este árbol puede constituirse en patrimonio barrial. ¿Cómo la gente puede apropiarse de él? Si alguien piensa construir contiguo o sobre la fachada en que se encuentra ¿cómo reaccionarán los vecinos? Sólo si los habitantes se apropian de sus espacios y sus objetos artísticos, podremos aventurarnos a decir que estarán a salvo. 


Transcripción: Jenny Paola Pedraza.
Edición: Fabio Ramirez.

Imágenes y Relatos de Ciudad

El Copetón y el Diente de León En el año 2017, el colectivo Arto Arte recibió la invitación por parte de profesor y artista Oscar Moreno...